Muchas personas todo lo ven tan oscuro, que no conciben el porqué de las cosas y se preguntan: si Dios es tan bueno ¿porqué permite esto, y lo otro?, ¿el porqué, tanta muerte inútil, tanta hambre en el mundo, tanta guerra?, y entonces cómo nadie les da una respuesta que les convenza, dicen que todo es mentira. que Dios no existe, y que todo es un cuento de los curas, que nos han estado engañando de toda la vida y que ellos mismos predican y no hacen.
¿Quién no se ha preguntado alguna vez, el porqué yo?, ¿qué he hecho yo para que me ocurra esto? ¿porqué me toca a mi siempre, y no ha ese desgraciado que es tan malo?. Y encima tienen suerte las personas que son tan malas, nunca les ocurre nada, y suele vivir más.
También el profeta Habacuc le recriminaba a Dios esto mismo. (Habacuc 1. 1-4)
¿Hasta cuando, ¡oh Yavé!, suplicaré sin que me oigas; clamaré a ti: ¡Violencia!, sin que me envíes tu salvación! ¿Porqué me haces ver la iniquidad, y soportas la vista de la aflicción, y la opresión y la violencia se hallan ante mí, y surgen las querellas y las discordias?. Por eso se embota la ley, y el derecho no resplandece, pues el impío asedia al justo; por ello el derecho se tuerce.
Pero el Señor nos contesta en Malaquías (3. 15ss). Ahora llamáis dichosos a los soberbios y prosperan los malhechores, y los que provocan a Dios quedan impunes. He aquí lo que unos a otros se dicen los que temen a Yavé. Y Yavé ha prestado atención y ha oído y ha sido presentado ante Él un memorial a favor de los que temen a Yavé y reverencian su nombre: Será para mí dice Yavé de los ejércitos el día en que yo me ponga a hacer posesión propia, y me llenaré de indulgencias hacia ellos, como indulgente es uno para el hijo que le sirve. Entonces mudaréis de parecer y echaréis de ver la diferencia entre el justo y el malvado, entre el que sirve a Dios y el que no le sirve.
Pues he aquí que llega el día, ardiente como horno, y serán entonces los soberbios y obradores de maldad como paja, y el día que viene la prenderá fuego, dice Yavé, de suerte que no les quedará ni raíz ni follaje.Más para vosotros los que teméis mi nombre, se alzará un sol de justicia, que traerá en sus alas la salud, y saldréis y brincaréis como terneros que salen del establo, y pisotearéis a los malvados que serán como polvo bajo la planta de vuestros pies, el día en que yo me pondré a hacer, dice Yavé de los ejércitos.
El Señor no nos ha dejado nunca, Él vela por nosotros, por sus hijos, él sabe cuando nos acostamos y cuando nos levantamos y su misericordia es tan infinita y tan paciente que espera hasta el último instante de nuestra vida para que vayamos a Él. No es Él, el que se aleja somos nosotros los que no vamos a Él.
Y si vamos a Él, recibimos el cariño de Padre amoroso, nos pone una túnica nueva , un anillo en los dedos y unas sandalias en los pies y nos invita al banquete de su presencia, nos abraza con amor de padre y madre a la vez. Ya no juzgaríamos las obras de Dios, porque serían las obras de nuestro Padre, y tampoco nos gustaría que hablaran mal de Él, porque lo conoceríamos tal cual es.
Alejado de ti.
Nada mas que veo
males por doquier
muertes sin sentido,
¿dónde está mi fe,
es que la he perdido?
Ya no te veo en los enfermos
ni en los pobres y afligidos,
ya no te veo a ti,
¿es porque con ellos te has ido?
Estabas lejos de mí
cuando te busqué
y no te encontraba
me sentí desfallecer y no te veía
¿dónde estabas?
Me sentía bien,
confiando en mi mismo,
me fui alejando de ti,
sobrabas en mi camino.
Tarde comprendí
que era yo el alejado
que dentro de mi corazón
estuviste siempre a mi lado.
Perdóname Señor, Dios mío,
porque siempre te he ofendido
el Amor se dejó clavar por mí
y al Amor no le he correspondido.
Quiero cambiar, Señor
y amar tu corazón herido,
dolerme por mi falta de fe
y no dejarte en el olvido.
Divina Luz de mi alma,
brilla cuando en mí halla oscuridad
disipa el pecado de mi vida,
y lléname de tu felicidad.
Angel